martes, 8 de abril de 2014

¿como podemos evitar los riesgos del cultivo de alimentos trangenicos?



¿como podemos evitar los riesgos del cultivo de alimentos transgénicos?


Como evitar comer alimentos transgénicos, que los últimos estudios sostienen causan graves enfermedades progresivas y limitantes en los animales, incluyendo la muerte, se está transformando en una lucha por los Derechos Humanos.

Aunque docenas de naciones en el mundo exigen el etiquetado de los Productos Modificados Genéticamente (OGM), en muchos países esto no es una obligación. Sumado a este hecho, en los supermercados se venden alimentos como la leche, yogurt y queso con trazas de estos genes o proteínas extrañas por ser productos de animales alimentados con transgénicos.

En el caso de los consumidores estadounidenses “sólo pueden confiar en el etiquetado voluntario para determinar si los alimentos han sido alterados genéticamente a través de la tecnología de manipulación genética”, señalan activistas que programaron un tour de automóviles con coloridas imágenes de transgénicos sobre sus techos. Ellos esperan que en las votaciones de noviembre de 2013 se elija por el derecho de que todos los alimentos genéticamente modificados sean debidamente etiquetados.

El tour de activistas estadounidenses partirá la tarde del 5 de agosto desde el Capitolio en Washington, y recorrerá 3.300 kilómetros del país hasta Nueva York, con el lema “Vamos a comer pescado. Tenemos derecho de saber si estamos comiendo transgénicos”. A su paso llegarán el 15 de agosto a Seatle donde los espera un Festival de comida de pescado.

David Bronner, Presidente de la productora de Sopas Mágicas (Magic Soaps), destacó en un comunicado de julio, que el tour es para que “la gente hable sobre la importancia del etiquetado de los OMG". Bronner fue uno de los que colaboró con la decoración de los automóviles, señala la invitación de los activistas.

Mientras crecen en número investigaciones que avalan los serios daños a la salud, que incluyen incluso la muerte a mediano y largo plazo, además de cáncer y muchas “enfermedades modernas” desconocidas,
 el principal argumento de los opositores es que no hay ningún estudio serio que avale y certifique que los transgénicos no producen daño, sobre todo porque son experimentos que para probarse en seres humanos se requiere más de una vida. Pese a esto se están introduciendo en el mercado productos luego de meses de ser creados.

“La Ingeniería Genética significa más pesticidas. Las empresas químicas modifican genéticamente el ADN de las bacterias en los cultivos de alimentos ya sea para producir o para tolerar los pesticidas que venden. Este ADN extraño produce proteínas extrañas en cada célula de la planta que comemos en nuestra alimentación”, señalaron las ONG que programaron el tour.

“No hay estudios independientes a largo plazo de la seguridad sobre los efectos adversos para la salud. El uso excesivo de pesticidas es la creación de súper malezas y superbacterias resistentes, lo que conduce a que más pesticidas sean rociados”, agrega el comunicado que destaca a las empresas químicas como Monsanto y Dow por “alimentos a herbicidas mucho más tóxicos como Dicamba y 2,4 D, el ingrediente principal en el Agente Naranja”.

Una colorida carrera

Con coloridos pescados formados por granos de maíz, con manzanas e insectos, que muestran cinco tipos de mutantes sobre los automóviles, el tour estadounidense quiere crear conciencia colectiva de que se están violando los derechos de las personas al no permitirle conocer que en los alimentos, un grupo de científicos introdujo mezclas de genes. Para los consumidores pueden significar enfermedades avalan estudios, y un mayor uso de fármacos.

Uno de los carros participantes es el Auto Pescado maíz
, que creó en 2011 César Maxit y 51 artistas.

Para los activistas del tour que parte en Washington “hay algo raro en los OGM (Organismos Genéticamente Modificados), plantas o animales que han sido modificados genéticamente y no se producen de forma natural a pesar de lo que afirman Monsanto y otras compañías biotecnológicas”, señalan en su campaña

“Estas especies transgénicos de reciente introducción exhiben rasgos inesperados y no deseados, y muchos sostienen que su introducción en el medio ambiente, junto con el insecticida que más a menudo se combinan, dan lugar a una mayor incidencia de problemas de salud”, agregan los organizadores.

¿Son necesarios los transgénicos?

Según las ONG, los transgénicos son totalmente innecesarios, por su costo, por la necesidad de pesticidas que contaminan aguas y seres vivos del entorno. A los agricultores no les permite obtener sus propias semillas obligándolos a comprar nuevas para cada cosecha. Un derecho gratuito de semillas se transforma en un costo de éstas a pagar a las multinacionales, además de los insecticidas y fármacos asociados.

Para las transnacionales productoras de transgénicos, uno de sus primeros lemas fue que los transgénicos salvan del hambre al mundo. En el mes pasado
la ONU destacó que en el mundo se producen más alimentos de los que se consumen, y estos no llegan a los necesitados. La mayoría de ellos se pierden en la basura.

miércoles, 2 de abril de 2014

ALIMENTOS TRANSGENICOS:




Los alimentos transgénicos son aquellos que fueron producidos a partir de un organismo modificado genéticamente mediante ingeniería genética. Dicho de otra forma, es aquel alimento obtenido de un organismo al cual le han incorporado genes de otro para producir las características deseadas. En la actualidad tienen mayor presencia de alimentos procedentes de plantas transgénicas como el maíz o la soja.


La ingeniería genética o tecnología del ADN recombinante es la ciencia que manipula secuencias de ADN (que normalmente codifican genes) de forma directa, posibilitando su extracción de un taxón biológico dado y su inclusión en otro, así como la modificación o eliminación de estos genes. En esto se diferencia de la mejora clásica, que es la ciencia que introduce fragmentos de ADN (conteniendo como en el caso anterior genes) de forma indirecta, mediante cruces dirigidos. La primera estrategia, de la ingeniería genética, se circunscribe en la disciplina denominada biotecnología vegetal. Cabe destacar que la inserción de grupos de genes y otros procesos pueden realizarse mediante técnicas de biotecnología vegetal que no son consideradas ingeniería genética, como puede ser la fusión de protoplastos.


La mejora de las especies que serán usadas como alimento ha sido un motivo común en la historia de la Humanidad. Entre el 12.000 y 4.000 a. de C. ya se realizaba una mejora por selección artificial de plantas. Tras el descubrimiento de la reproducción sexual en vegetales, se realizó el primer cruzamiento intergenérico (es decir, entre especies de géneros distintos) en 1876. En 1909 se efectuó la primera fusión de protoplastos[cita requerida], y en 1927 se obtuvieron mutantes de mayor productividad mediante irradiación con rayos X de semillas. En 1983 se produjo la primera planta transgénica[cita requerida]. En estas fechas, unos biotecnólogos logran aislar un gen e introducirlo en un genoma de la bacteria Escherichia coli ( E.Coli )[cita requerida]. Tres años más tarde, en 1986, Monsanto, empresa multinacional dedicada a la biotecnología, crea la primera planta genéticamente modificada. Se trataba de una planta de tabaco a la que se añadió a su genoma un gen de resistencia para el antibiótico Kanamicina. Finalmente, en 1994 se aprueba la comercialización del primer alimento modificado genéticamente, los tomates Flavr Savr, creados por Calgene, una empresa biotecnóloga[cita requerida]. A estos se les introdujo un gen antisentido con respecto al gen normal de la poligalacturonasa, enzima que induce a la maduración del tomate, de manera que este aguantaría más tiempo maduro y tendría una mayor resistencia. Pero pocos años después, en 1996, este producto tuvo que ser retirado del mercado de productos frescos al presentar consecuencias imprevistas como una piel blanda, un sabor extraño y cambios en su composición. Aun así, estos tomates se usan para la producción de tomates elaborados.













martes, 1 de abril de 2014




Beneficios:

Salud: se pueden lograr alimentos con mayores características nutricionales que las que tienen las especies naturales.
Economía: se logran variedades de cultivos más resistentes a las adversidades (plagas, sequías, heladas, etc.) asegurando la cantidad de alimentos producidos.
Conservación: al lograr cultivos resistentes, se reducen los laboreos de la tierra evitando su desgaste, como también se disminuye o anula el uso de pesticidas.
Preservación: mediante estas modificaciones genéticas se puede aumentar la duración dela vida útil del alimento.

 

lunes, 24 de marzo de 2014

Riesgos

Riesgos del cultivo de los alimentos transgenicos



El proceso de creación de organismos manipulados genéticamente (OMG) está rodeado de incertidumbres, que pueden dar lugar a multitud de efectos imprevistos. La inserción de ADN extraño en una posición no deseada dentro del genoma puede potenciar, silenciar o perturbar los procesos de producción de proteínas. El promotor insertado puede también activar a otros genes presentes en la planta, modificando su comportamiento. La presencia de la proteína extraña puede alterar vías metabólicas importantes para la planta. Puede ocurrir también, y ocurre con frecuencia, que se hayan insertado demasiadas copias de ADN extraño, o que se integren múltiples segmentos genéticos con reordenaciones. O que el ADN extraño se haya contaminado durante la manipulación en el laboratorio. Cualquiera de estos sucesos puede provocar perturbaciones importantes en la planta manipulada genéticamente (MG).




1. Aumento de la toxicidad



Las plantas tienen mecanismos naturales de defensa. Uno de estos mecanismos es la producción de toxinas que las protegen de determinadas enfermedades y de los herbívoros. La manipulación genética puede inducir la producción de dosis mayores de estas sustancias tóxicas, su presencia en el fruto o en partes de la planta donde antes no se producían, o la aparición de compuestos totalmente nuevos dañinos para la salud [11].


También puede provocar otras alteraciones en la composición de los alimentos, con efectos desconocidos para la salud humana. La transformación de cultivos mediante ingeniería genética puede, por ejemplo, potenciar la producción de sustancias que son saludables cuando se consumen en pequeñas cantidades, como algunas vitaminas y minerales, pero que pueden tener efectos tóxicos en dosis mayores a las habituales. En la soja resistente al Roundup, por ejemplo, se han detectado alteraciones del nivel de fitoestrógenos producidos por la planta, cuyo efecto se desconoce y que no se tuvieron en cuenta en la evaluación de seguridad requerida en el proceso de autorización [12]. También puede darse una pérdida de las cualidades nutritivas de un alimento, al disminuir determinados compuestos o aparecer sustancias antinutrientes, que impiden su correcta asimilación.

2. Aumento de las alergias




Los cultivos transgénicos pueden introducir en los alimentos nuevos compuestos que produzcan alergias. Cuando se transfiere a una planta ADN de una especie con propiedades alergénicas, existe un riesgo de que el consumo de la variedad transgénica provoque reacciones alérgicas. Un ejemplo muy citado es el caso de la transferencia a la soja de un gen de la nuez de Brasil, cuyas propiedades alergénicas son conocidas; con el gen extraño se trasladaron a la soja transgénica las propiedades alergénicas de la nuez de Brasil [18]. En este caso el problema era previsible, puesto que se sabía que algunas personas eran alérgicas a dicho fruto.


Lo grave, sin embargo, es que también pueden producirse reacciones alérgicas a nuevas proteínas procedentes de una especie que no tenga un historial de efectos alergénicos. Hay que tener en cuenta que se están introduciendo en los alimentos proteínas derivadas de bacterias, de virus, de insectos, de ratones y de multitud de otras especies que nunca han formado parte de la alimentación humana. La inmensa mayoría de los alérgenos alimentarios conocidos son proteínas con características peculiares, como estructura molecular muy grande, relativa estabilidad al calor y solubilidad en el agua. En un estudio realizado en Holanda, los investigadores descubrieron que 22 de las 33 proteínas procedentes de cultivos MG analizadas contenían secuencias de ADN idénticas a las presentes en alérgenos conocidos [19]. Pero hay compuestos alergénicos que no encajan en esta descripción, y no se dispone de ninguna técnica que permita descubrir a priori sus propiedades alergénicas [20].